Perpetrado por Oskarele
“¡Esperen un minuto: aún no han oído nada!”… dice el bueno de Al Jolson en “El Cantor de
Jazz”, la primera película larga sonora y dialogada de la historia del cine. Y
efectivamente aun los espectadores no habían oído nada. El éxito de esta peli
fue tal que a partir de entonces todos los estudios se lanzaron a hacer
películas sonoras, a excepción de algún que otro nostálgico cabezón, como
Chaplin. Las consecuencias de esto serán apocalípticas para muchas de las
estrellas de la época, pero, por otro lado, hicieron aun mas grande el nuevo
arte que por aquel entonces tenía ya 30 años de vida. A partir de entonces,
todo cambió.
Como íbamos diciendo, “El cantor de Jazz” fue un pelotazo en
taquilla, tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Aunque el éxito fue
debido en gran parte a Jolson, ya establecido como una de las más grandes
estrellas musicales de Estados Unidos, los considerables beneficios fueron
prueba suficiente para la industria de que valía la pena invertir en la
tecnología del sonoro… pero aun así tardaron: Ningún estudio aparte de Warner
Bros. estrenaron ni una película con partes sonoras hasta que el pequeño Film
Booking Offices of America (FBO) estrenó “Perfect Crime”, dirigida por Bert
Glennon, el 17 de junio de 1928, ocho meses después. Mientras la Warner había
estrenado otras tres cintas, con éxito, pero con menos que “El Cantor de Jazz”:
en marzo apareció “The Tenderloin”, dirigida por Michael Curtiz (publicitada
por los Warner como la primera película en donde los personajes pronunciaban
sus partes, aunque sólo 15 de sus 88 minutos tenían diálogo), y en abril
“Glorious Betsy” de Alan Crosland y “The Lion and the Mouse” de Lloyd Bacon.
El 6 de julio de 1928 se estrenó la primera película
completamente hablada, “Lights of New York”, dirigida por Bryan Foy, que fue un
gran pelotazo y que sirvió para convencer definitivamente a la industria para
invertir en este sistema. Mas cuando en septiembre, el estudio estrenó otra
película con partes habladas con Al Jolson, “The Singing Fool”, que dobló con
creces el récord de beneficios de “El cantante de jazz” para una película de
los Warner. Este segundo éxito de pantalla de Jolson demostró la capacidad de
las películas musicales para atraer a las masas.
En septiembre de 1928 se estrenó “Dinner Time” de Paul Terry
que fue uno de los primeros dibujos animados producidos con sonido
sincronizado. Después de ver esto, Walt Disney decidió hacer uno de sus cortos
de Mickey Mouse, “Steamboat Willie”, también con sonido…
Pero no todo fue fácil.
Un primer problema fue que las salas tuvieron que adaptarse
al nuevo sistema. Pero también tuvieron
que hacerlo los estudios, que tuvieron que invertir en sistemas para rodar en
sonoro: las cámaras de cine, para asegurar una buena sintonización entre la
banda sonora y la de imagen, pasaron a rodar a 24 fotogramas por segundo, lo
cual implicó también la reforma de las salas de exhibición.
Pero también tuvieron que invertir en guionistas, ya que,
aunque en un principio parecía que la incorporación del sonido restaba
expresividad a los planos, pronto se supo aprovechar la capacidad comunicativa
que aportaban los diálogos. Los espectadores podían entender mejor las
historias y muchos intelectuales vieron la posibilidad de escribir guiones
interesantes. Así llegaron a Hollywood muchos periodistas, escritores y
dramaturgos (los hermanos Mankiewicz, Charles McArthur, Ben Hecht) de la Costa
Este de los EE.UU. y también de Europa, atraídos por la enorme oferta de
trabajo que representaba escribir para la industria cinematográfica.
Otro problema fue el de los actores y actrices. Hasta ese
momento no necesitaban hablar bien, ni aprenderse los papeles. Ni siquiera
saber el idioma. Pero ahora toda cambió: se produjo un autentico pánico, ya que
temieron, y con razón, que sus voces no fueran adecuadas a los cambios, y todos
fueron obligados a pasar pruebas de
voz... que no todos pasaron, como ya
hemos visto al contar la historia de las grandes estrellas del cine mudo en las
entregas anteriores de esta serie.
Sea como sea los demás estudios siguieron a Warner en su
apuesta: en septiembre de 1928 Paramount, el líder de la industria, sacó su
primera película hablada “Beggars of Life”, de William A. Wellman (aunque tenía
sólo unas pocas líneas de diálogo). Su primera peli totalmente hablada será
“Interference”, dirigida por Lothar Mendes y Roy Pomeroy y estrenada en
noviembre de 1928.
La nueva moda se convirtió en un procedimiento estándar para
1929.
En febrero de 1929, dieciséis meses después del debut de “El
cantante de jazz”, Columbia Pictures fue el último de los ocho estudios grandes
en estrenar su primera película con partes habladas, “Lone Wolf's Daughter”,
dirigida por Albert S. Rogell
Eso sí, la mayoría de los cines estadounidenses,
especialmente fuera de áreas urbanas, no estaban aún equipados para el sonido y
los estudios no estaban completamente convencidos del interés universal de las
películas habladas, así que a mediados de los años 1930, la mayoría de las
películas de Hollywood eran producidas en versiones duales, tanto muda como
sonora.
Aunque pocos en la
industria lo predijeron, el cine mudo como un medio comercial viable en sería
pronto algo más que un recuerdo.
La última película mayoritaria completamente muda sacada por
uno de los estudios grandes de Hollywood fue el western “Points West” de Hoot
Gibson, estrenada por Universal Pictures en agosto de 1929.
Un mes antes, la primera película completamente en color y
completamente hablada se había estrenado públicamente: “On with the Show!” de
Warner Bros y de nuevo dirigida por Alan Crosland.
Para entonces el cine sonoro había desembarcado en el Viejo
Continente, donde el cine había sufrido un duro parón por la Primera Guerra
Mundial… de ello hablaremos en la siguiente entrega…





No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada